
El último mes del año acaba de llegar y con él se acercan las temidas cenas de empresa de Navidad. Si solo con pensar en este tipo de compromisos te entra un ataque de pánico, no te preocupes y sigue leyendo, ya que aquí tienes la solución para quedar de maravilla con tus compañeros y jefes.
Y la respuesta es clara: debes ir. Todo el mundo en la empresa cuenta con que vas a ir, así que si no tienes una razón de peso para escaquearte. Lo mejor es que acudas, aunque, en un principio, no te apetezca demasiado. Además, piensa que la Navidad solo llega una vez al año, así que tampoco es para tanto. Incluso, es bastante probable que acabes pasándotelo bien y descubriendo que tienes muchas cosas en común con ese compañero al que solo saludas dos veces a la semana junto a la fotocopiadora.
En este tipo de ocasiones, la manera más sencilla de acertar es quedarse en un punto medio. Ni demasiado elegante ni demasiado de sport. Nada de escotes exagerados, transparencias, minifaldas, vaqueros desgastados o camisetas con frases ingeniosas. Toma como mantra la expresión de «arreglado, pero informal» y conseguirás un look perfecto.
A no ser que se especifique lo contrario, a la cena de empresa deberías acudir solo. Recuerda que es un día para relacionarse con los compañeros e, incluso, con los jefes, así que llegar de la mano de tu pareja puede resultar de lo más incómodo.
Y, por supuesto, haz todo lo posible por ser puntual. A no ser que no tengas otra alternativa, evita utilizar el coche, pues los problemas de aparcamiento en estas fechas podrían hacer que te retrasaras. Además, es bastante probable que vayas a beber alcohol, aunque solo sea una copa de vino, así que lo mejor es no tener que preocuparse de conducir de vuelta a casa.
Aunque parezca un asunto nimio, elegir un lugar u otro para sentarse puede ser algo bastante significativo. Si te sientas muy cerca del jefe, quizá te tomen por un empleado pelota; y, si te sientas demasiado lejos, pueden creer que le tienes miedo. Si tienes un grupo de amigos entre tus compañeros, lo tienes muy sencillo: siéntate con ellos. Si no lo tienes, trata de no entrar de los primeros al comedor y podrás observar dónde se va situando la gente y localizar un lugar intermedio en el que encontrarte a gusto.
No todo va a ser comer. Inevitablemente vas a tener que hablar durante la cena. Y, de hecho, deberías participar en la conversación para no quedarte fuera. Eso sí, nunca jamás saques temas relacionados con política, religión o fútbol. Pueden parecer asuntos interesantes o que te darán un aire de persona culta e interesada en la actualidad, pero lo más probable es que lo que, en un principio, parecía una tertulia desenfadada desemboque en una discusión incómoda que puede terminar con algún que otro enfado innecesario. Así que, para qué arriesgarse, si hay un montón de cosas más sencillas de las que hablar entre bocado y bocado.
Porque eso también es muy importante: no olvides tragar antes de exponer tu punto de vista. Hablar con la boca llena puede ser el detalle que convierta tu cena en un infierno.
Y, con el jefe, por mucho buen rollo que haya, trata de no excederte con las bromas y los chistes. Aunque estéis fuera del trabajo, no dejas de ser su empleado. Que no se te olvide.
Obviamente, no vas a estar toda la noche a base de agua del grifo, pero no olvides ser moderado a la hora de beber alcohol. Recuerda que todo el mundo lleva en el bolsillo un móvil con cámara y no querrás llegar al día siguiente al trabajo y encontrarte con un vídeo tuyo cantando y bailando como si te fuera la vida en ello.
Y hablando de móviles… ¡déjalo guardado! No es el momento de consultar el correo ni las redes sociales. Se supone que estás compartiendo tu tiempo con un grupo de gente que te cae bien y es a ellos a quienes debes prestar atención. Y nada de ponerte pesado con los selfies, que luego nunca se sabe dónde pueden acabar.
Ya sea en un restaurante o las instalaciones de la propia empresa con comida preparada por Le Coq, la clave para salir airoso de las cenas navideñas es la moderación. Deja la tensión a un lado, disfruta de la comida y relaciónate con tus compañeros, pero nunca pierdas de vista los límites de lo que es correcto. Así, te asegurarás de que la cena de Navidad sea una experiencia agradable y que te haga sentirte más a gusto e integrado en tu lugar de trabajo.

© 2016 Pide tu cena de navidad by Le Coq.
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