
Las manillas del reloj no cesan en su empeño de que el tiempo no se detenga ni un instante y, sin que apenas nos demos cuenta, nos encontramos un año más ante ellas con nuestras doce uvas en la mano.
La mayoría ya hemos degustado las mejores recetas de cena de Navidad y algunos lo habremos hecho, como cada año, gracias a Le Coq.
Sea como fuere, la ilusión nos invade, así como nuestros buenos deseos personificados en uvas. Las miramos sin poder dejar de sentirnos atraídos por ellas y por lo que su ingesta nos supondrá. Son nuestro talismán más preciado, aunque a veces ante algunos se muestren desafiantes, dado que el reto es acabar con ellas y no siempre es tarea fácil.
Pero conozcamos por qué existe esta tradición, que vino a instalarse en nuestras vidas como la mejor de las recetas de Navidad. La idea es atrayente: doce uvas, doce deseos, uno por cada mes del año.
Existen varias versiones para el nacimiento de la tradición de comer uvas en Nochevieja. La que más éxito ha tenido es la de que fueron los agricultores de las regiones de Murcia y Alicante los que la fomentaron. Corría 1909 y el objetivo era aprovechar el volumen sobrante de sus cosechas, el cual ese año precisamente, fue bastante significativo. Las bautizaron como las uvas de la suerte.
Esta explicación no es del todo incierta, pero el punto de partida de esto de comer uvas el 31 de diciembre parece que se sitúa algunos años antes y parte de la capital de España, concretamente de la Puerta del Sol. Así pudo leerse en la prensa madrileña de 1896.
Pero, ¿por qué salir a las calles de Madrid en Nochevieja, pese al frío y dejar el calor del hogar, para encima comerse doce uvas a la carrera? Parece que todo se remonta al año 1882 cuando al alcalde, José Abascal y Carredano, se le ocurrió la idea de que los que quisieran salir en la noche de Reyes Magos pagasen un duro.
De esta manera, el regidor madrileño pretendía acabar con el escándalo que hacían por las calles de Madrid de madrugada los que querían recibir a los Reyes Magos. Se trataba de un día de fiesta en que estaba permitido beber.
Ante el hecho de tener que pagar una tasa, los ciudadanos de Madrid optaron por salir en Nochevieja y no perderse así una noche de fiesta. Lo de comer uvas, por su parte, parece ser que procede de la idea de parodiar la tradición de la burguesía francesa y alemana basada en comer uvas y beber champán el 31 de diciembre. En aquel entonces la gran mayoría no podía permitírselo.
La costumbre de las uvas en Nochevieja es totalmente hispana y fue copiada en otros países como Argentina, Venezuela, México, Perú, Chile, Ecuador o Colombia.
En Italia, en cambio, optan para llamar a la suerte comiendo un plato de lentejas, cuantas más mejor, mientras que los griegos se decantan por elaborar un pastel llamado Vassilopitta, que guarda una moneda de plata o de oro que dará al comensal que la encuentre la mayor suerte posible durante el nuevo año que empieza.
En otros países como Estados Unidos, en cambio, no se hace nada en concreto, aunque lo que sí se hace es besar cuando llega el nuevo año.
Pero el tema de las tradiciones en la noche mágica de Nochevieja no acaba aquí, dado que existen otras muchas costumbres para entrar de la mejor manera posible en el nuevo año y que se materialicen todos nuestros deseos.
Una de las tradiciones es la de llevar ropa interior de color rojo. Parece ser que esta costumbre parte de China y Vietnam donde se tiene la creencia que vestir ropa interior, ya sea roja o amarilla, se traducirá en buena suerte.
Introducir dinero en los zapatos, e incluso lavarse las manos con cava y azúcar, para algunos servirá para tener una buena economía, mientras que si lo que pretendes es viajar en el nuevo año que estás a punto de estrenar, nada mejor que poner las maletas en la puerta de la casa.
Otra posibilidad de invocar a la buena suerte es, para algunos, la de salir de casa y volver a entrar con el pie derecho.
Y si no nos olvidamos de los románticos, diremos que para encontrar el verdadero amor o para mantenerlo recomiendan encender velas verdes, rojas y blancas y dejarlas hasta que se consuman.
Todo vale si lo que realmente persigues es mantener viva la llama de la ilusión de toparte con tus deseos al doblar la esquina de cualquiera de los años que todavía tienes por vivir.

© 2016 Pide tu cena de navidad by Le Coq.
comentarios recientes